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Se la hice a mi nieta Andrea, un día que la vi durmiendo. Un día me la escuchó a capella el cantautor cubano José Antonio Rodríguez, quien me hizo el favor de orquestarla, con un cuatro venezolano en vivo y, además, la cantó. El día que tu naciste se escondieron las estrellas pues todas se dieron cuenta que eras más linda que ellas La noche vino danzando por los caminos del cielo dejando sobre tu almohada su manto de terciopelo La luna que se miraba en los espejos del río le dijo a la mañanita que para ti era el rocío Y el sol algo tempranero rozó tu cara morena dejando sobre tus labios un beso de primavera
Esta es en realidad mi "primera canción", a mi nieta Andrea, de 13 años ya. Cuando cumplió 1 año y vivía en Caracas, hacía apenas 10 meses de la transición de mi madre a un mejor mundo. Terminada su fiestecita, no quería dormir y me puse a inventarle -como tantas otras veces- una canción para tranquilizarla sobre mi regazo. Afuera, la luna nueva -esa que nosotros no vemos, pero ella a nosotros sí- me recordó a Simón Díaz -prolífico cantautor venezolano- y ésto es lo que, cinco años después, pude hacer realidad gracias a otro cantautor cubano, Pepín Rivero, a quien siempre le agradeceré su ayuda. La luna nueva se está asomando por la ventana y ve a mi niña que está jugando con su papá y aunque ya es tarde y su cumpleaños se ha terminado a la camita no quiere ir y llorando está. Duérmete mi niñita duérmete ya mi santa duérmete que la luna la luna nueva te va a arrullar Duérmete mi niñita duérmete ya mi santa duérmete que la luna la luna nueva te va a cuidar Y mi niñita con su carita de rosa francia al fin se queda acurrucadita con su papá y muy quedito el duende del sueño la va aquietando y en su cunita con su muñeca se va a acostar Duérmete mi niñita duérmete ya mi santa duérmete que la luna la luna nueva mirando está Duérmete mi niñita duérmete ya mi santa duérmete que la luna la luna nueva te cuida ya.
Un tarde camino a casa escuchaba el programa radial del cubano Orlando González Esteva (poeta y cantante estupendo) por una emisora local, donde hablaba de que la guitarra se asemeja mucho al cuerpo de una mujer y de esa relación especial que a veces se crea entre el guitarrista y su guitarra, casi que amorosa. Mientras manejaba, me vinieron a la mente la letra y la música de esta canción, que espero alguna vez pueda ser orquestada y cantada "como Dios manda". Por ahora, mi voz a capella y un poco acelerada por la forma de grabación doméstica. Abrázame como si fuera tu guitarra abrázame abrázame tócame con tus manos mi garganta tócame tócame Bésame toda toda despiértame poco a poco que quiero amarte en silencio otra vez Déjame que te quiera sin miedo a las esperas que tu amor me condene a amanecer y vente conmigo al río p’a que descanse tu alma y luego al rayar el alba partiré